MIAMI – Venezuela derrotó tres carreras por dos a Estados Unidos en un partido de infarto y se coronó como nuevo campeón del Clásico Mundial de Béisbol.
En su primera final del torneo, los venezolanos se impusieron con el mismo marcador con el que hace tres años, los estadounidenses cayeron ante Japón, y en ambas ocasiones, el último out fue por la vía del ponche, para desatar un pandemonium en el loanDepot Park de Miami.
Fueron 36,190 fanáticos, en su gran mayoría venezolanos, los que colmaron el parque de pelota de La Pequeña Habana, para ser testigos del mayor triunfo en la historia del béisbol del país sudamericano.
Lo que se auguraba como un juego muy ofensivo, por las dudas que generaban ambos abridores, se convirtió en un duelo de pitcheo de principio a fin, con destaque especial para el zurdo venezolano Eduardo Rodríguez, que mantuvo en apenas un hit por 4.1 innings a la tanda de los norteamericanos.
Venezuela abrió el marcador ante el derecho Nolan McLean en el tercer capítulo por sencillo de Salvador Pérez, boleto a Ronald Acuña Jr, wild pitch y fly de sacrificio de Maikel García, quien resultó el Jugador Más Valioso del certamen.
En el quinto, Wilyer Abreu amplió la pizarra, al sacarle la pelota a McLean sin hombres en bases.
El manager Omar López sorprendió con una polémica decisión, al sacar a Rodríguez en el quinto, con apenas 57 pitcheos, y dejar la suerte del choque en manos del bullpen.
Y estuvo a punto de costarle, pues aunque Eduard Bazardo, José Buttó y Angel Zerpa, los tres primeros relevistas que utilizó, mantuvieron el cero por los siguientes tres innings, en el octavo, Bryce Harper empató las acciones ante Andrés Machado con bambinazo con un hombre en circulación.
Pero poco duró el empate, pues en el principio del noveno, el derecho Garret Whitlock abrió con pasaporte a Luis Arraez y permitió doblete remolcador de Eugenio Suárez, para marcar la diferencia definitiva.
Hubo movimientos muy cuestionables por parte del director de Estados Unidos, Mark DeRosa, como el colocar en la alineación a Byron Buxton, en blanco en todo el torneo, así como a Will Smith y Alex Bregman, por delante de Pete Crow-Armstrong, Cal Raleigh y Gunnar Henderson, así como traer en el noveno, con el juego empatado, a Whitlock, en lugar del cerrador Mason Miller.
Asimismo, por segunda ocasión consecutiva, Estados Unidos encaró el partido decisivo con un lanzador de segunda línea, McLean, un inexperto serpentinero con apenas ocho juegos lanzados en su carrera en Grandes Ligas.
Y es que el hombre que debió lanzar en el encuentro por la corona era Tarik Skubal, el mejor pitcher del mundo en la actualidad, pero que mostró una absurda falta de compromiso, al abandonar el equipo después de trabajar en el segundo juego de la fase de grupos y regresar al campo de entrenamientos primaverales de los Tigres de Detroit.
Otros de los mejores lanzadores de las Mayores, como los zurdos Garret Crochet y Max Fried, o los derechos Hunter Brown o Zach Wheeler, ni siquiera mostraron interés en participar.
El capitán Aaron Judge decepcionó con el madero, al batear para .181 (de 11-2), con seis ponches, entre cuartos de final, semifinal y final.
Hay un nuevo rey en el béisbol. Venezuela, con más de 100 años de tradición beisbolera, pero escasez de resultados internacionales, puede vanagloriarse de su mayor éxito desde que conquistó el título en el Campeonato Mundial Amateur de La Habana en 1941.
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