La empresa estatal Aguas de La Habana reportó este jueves el colapso de un conducto principal del sistema El Gato, una avería que mantiene con un servicio limitado a la localidad de Alamar y al municipio San Miguel del Padrón.
A raíz de esta falla técnica, miles de residentes en Regla, Casablanca, Guanabacoa y Lawton permanecen sin suministro de agua por tubería, a la espera de evaluaciones de reparación que comenzaron a ejecutarse este viernes.
La rotura de la infraestructura se suma a una afectación general que alcanza a más de medio millón de personas en la capital cubana, según informes de Aguas de La Habana. El problema se encuentra estrechamente ligado a la crisis energética que atraviesa el país.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, más del 80% de los equipos de bombeo en Cuba dependen de la electricidad, a lo que se suma la limitación de combustible para la distribución en camiones cisterna.
Cuando la red pública falla, la alternativa queda sujeta a los precios del mercado informal o a la capacidad económica de cada hogar.
Isabel Sofía Capó, residente en el reparto Víbora Park, describe el impacto económico y emocional tras acumular semanas sin suministro de agua por tubería: "No me llega, no tengo agua, estoy loca. Es que la gente tiene miedo, no protestan, yo no sé lo que pasa, tienen miedo, yo no tengo miedo a nada porque estoy reclamando un derecho que tiene el ser humano, tener agua".
Una entrevistada en El Palmar, Marianao, ofreció un testimonio similar a Martí Noticias: "Cuando no tengo ni agua ni luz, es volverme loca".
Los mecanismos del abastecimiento privado cada vez son más caros.
Según Capó, los tanques de 55 litros duplicaron su precio al pasar de 3,500 a 7,000 pesos cubanos en pocos días, mientras que los camiones cisternas cobran entre 80 y 100 dólares estadounidenses por viaje y el agua embotellada vendida en mipymes alcanza precios elevados con frecuentes periodos de desabastecimiento.
La mujer, quien recibe la ayuda de un familiar que reside fuera de Cuba, asegura que el dinero no le alcanza: "No me alcanza el dinero, somos tres. Yo nunca había vivido una cosa así. Ayer yo tuve que ir al psiquiatra porque ya no puedo. La situación del agua me ha desestabilizado".
En el reparto Mantilla, el activista Osmani Poveda señaló que los cortes eléctricos de hasta 20 horas diarias impiden hervir el agua disponible, la cual presenta problemas de insalubridad: "Aquí hay tremendo brote de diarrea. El agua tiene larvas. Yo te puedo enseñar cómo está la misma cisterna, larvas, hasta cucarachas, que esa agua no se puede ni tomar".
Poveda explicó que las autoridades enviaron un camión cisterna hace más de 20 días que solo distribuyó 2 o 3 cubetas por persona.
A la par, los vecinos reportan diferencias en el suministro respecto a instalaciones estatales o comerciales: "Al lado de la casa hay una jamonera y ahí sí el agua no falta".
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