Los habaneros tomaron las calles, nuevamente este sábado para reclamar la restitución del servicio eléctrico tras jornadas de intensos apagones luego del colapso más reciente del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Por segunda noche consecutiva, el sonido de las cazuelas rompió el silencio en varios puntos de una ciudad sumida en la penumbra. Lo que comenzó como cacerolazos aislados desde balcones y portales en la noche del viernes, escaló este sábado a demostraciones en la vía pública.
Los reportes, difundidos a través de redes sociales y confirmados a Martí Noticias por testigos presenciales, situaron los focos en municipios como Guanabacoa, Regla, Marianao, Boyeros, Centro Habana y Plaza.
En algunas de las demostraciones se registraron gritos de ¡Abajo el comunismo! y ¡Libertad!, cierres de calles y una notable presencia de fuerzas policiales.
“En la central de la Jata hubo protesta, por atrás de la estación de policía. Casi en todos los barrios de aquí, de Guanabacoa, hubo protesta, tocando cazuela. Nosotros tocamos cazuela aquí, en Cruz Verde, porque la poca proteína que teníamos en el frío se nos pudrió. Empezamos a protestar por la situación de la luz y porque ya [el presidente de Estados Unidos Donald] Trump acabe de entrar aquí, a este país, y ya dé la libertad a todos los presos políticos y al pueblo de Cuba. Ya no aguantamos más”, dijo la activista Maritza Concepción Sarmiento.
Contó además que cerca de la estación de policía cogieron a un señor poniendo un cartel. Lo llevaron para la [unidad policial] 14 y de ahí se lo llevaron para Villa Marista. No sé quién es el hombre”, dijo la activista.
En la barriada El Palmar de Marianao, Ismael Loaces confirmó las manifestaciones: “Es cierto que la gente salió a la calle. El servicio eléctrico tiene problemas; se va por seis o siete horas, regresa dos y vuelve a cortarse. Aunque aquí nunca hemos estado 48 horas seguidas sin luz, la gente protestó. Sin embargo, no se logra nada, porque es un problema a nivel nacional”.
Yurisleydis Columbié Paterson, miembro del Movimiento Opositores por una Nueva República, indicó que en el reparto Mulgova, del municipio Boyeros, la población tomó la calle porque llevaba 14 horas sin corriente.
“No muchas personas. Un poquito por cada lado, por cada calle. En la calle del policlínico, un poquito, éramos como 8 o 10. Pero en las calles, Tercera y Cuarta, un poquito más para abajo, también salieron. Por cuadras salieron como 10 o 12 personas. No se vio policía. La corriente la pusieron a las 12 de la noche, después de la protesta”.
También en Regla, decenas de personas caminaron por las calles tocando calderos, según el testimonio de Marta Mitjans: “Muchos apagones de muchas horas. La comida se echa a perder, sin poder cocinar, sin poder lavar. Más de 10 o 20 horas, que sé yo cuántas”.
La paciencia de la población se ha agotado ante la imposibilidad de conservar alimentos o descansar adecuadamente.
“Ya La Habana está sonando porque nos están matando”, enfatizó la reglana, que precisó que en algunos lugares de la localidad las personas cantaron el himno nacional y gritaron ¡libertad!
Del mismo modo ocurrió en Santo Suárez, en el municipio Diez de Octubre, donde vecinos de la Iglesia La Milagrosa, exasperados por las críticas condiciones de vida, en medio de la oscuridad gritaron consignas antigubernamentales y pidieron el fin de los apagones, de acuerdo con la versión ofrecida por la opositora Belkis Domínguez.
“Nosotros estábamos acostados cuando sentimos el toque de cazuela y nos unimos a él. Y fue bastante tiempo, más de una hora. Esta parte de aquí, de Diez de Octubre, no es muy frecuente la protesta. Desde que el padre José replicó las campanas de La Milagrosa, no se había escuchado otro cacerolazo así”.
El 8 de diciembre de 2025, el repique de las campanas de la Iglesia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, ubicada en el barrio de Santos Suárez, fue un acto de apoyo a las protestas populares ocurridas ese mes.
Domínguez informó de un fuerte despliegue policial en el edificio donde vive, situado muy cerca de la antigua fábrica Suchel, “paralelo a la Vía Blanca”, tras un incidente contra un oficial durante el apagón nocturno.
La presencia policial se mantuvo hasta la madrugada, cuando regresó el servicio eléctrico.
“Algunos vecinos nos comentaron que el Jefe del sector estaba parqueado en una moto y que le tiraron algo. El llamó a otros miembros de la policía, llegaron carros-jaula y varias patrullas. Estuvieron allí esa cantidad de policías hasta que restablecieron la electricidad”, relató.
“En toda La Habana hubo protestas. Después del día anterior entero sin electricidad, la pusieron en intervalos cortos. La protesta fue entre las 9 y 9:30. No hubo electricidad hasta después de las dos de la mañana”, agregó.
La obsolescencia de las centrales termoeléctricas y la escasez crónica de combustible son las causas principales a las que el gobierno atribuye la crisis. Sin embargo, para los manifestantes, la falta de soluciones tras años de promesas ha transformado el reclamo energético en una demanda de cambio político.
“En el municipio Plaza, donde está El Vedado, hubo manifestaciones, sobre todo en las partes más populares, debido fundamentalmente al corte de energía por la desconexión de todo el sistema electro energético, en la zona centro occidental”, apuntó el periodista independiente Julio Aleaga Pesant.
“Como bien se sabe, se empieza por reclamos económicos y cuando los reclamos económicos no se satisfacen, pues se va a los reclamos políticos. Esto se ve matizado, sobre todo, porque hay una esperanza en este momento en la sociedad cubana de que algo va a cambiar y eso hace que la sociedad esté más presta a seguir las protestas, más presta a manifestarse, pero es importante organizarse para enfrentar los tiempos que se acercan”, puntualizó el comunicador residente en El Vedado.
La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar comentó sobre las protestas en un post en X: "Cada vez más personas se suman a medida que décadas de represión, hambre, apagones y un sistema comunista en declive llevan a la nación al borde del abismo. El mensaje del pueblo cubano es inequívoco: están hartos de la dictadura y exigen libertad".
En barrios como el de Jesús María, en Centro Habana, y algunos de La Lisa, la vigilancia policial se ha intensificado tras los eventos de las últimas horas.
Para los habaneros, que enfrentan largos apagones cada día, la noche del sábado no fue solo una lucha contra el calor y la oscuridad, sino un recordatorio de que el descontento social sigue latente y encuentra en la falta de servicios básicos su catalizador más potente.
Foro