Recibir un rápido servicio de suministro de agua de una pipa depende cada vez más del poder adquisitivo de los cubanos, en momentos en que el agravamiento de la crisis con el agua también sigue pasando factura a la salud de los pobladores en la isla.
"Si tienes el dinero, llega a tu casa cada dos minutos, si la necesitas", afirmó a Martí Noticias el periodista independiente Vladimir Turró.
La Habana es uno de los epicentros de la creciente problemática con el suministro de agua en Cuba, agravada por los imparables apagones. Cerca del 87% del sistema de abastecimiento de la capital depende de la electricidad para el funcionamiento de los equipos de bombeo, según cifras de la estatal Aguas de La Habana.
"Es una situación extremadamente difícil. Las personas tienen que pagarle a alguien en triciclos a que vayan a cargar agua a zonas donde llega un poquito mejor, allí llenan sus tanques y les pagan para que se los lleven hasta la casa", detalló.
En julio de 2026, especialistas de la estatal Aguas de La Habana reconocieron que más de medio millón de habitantes en la capital de la isla sufrían afectaciones en el suministro de agua. A ello se suma que, entre el 40 y el 70% del agua que se bombea, se pierde antes de que lleguen a las casas por los interminables salideros en calles de la capital cubana.
"Hay muchísimos lugares donde no llega el agua hace meses por la vía normal a través de las tuberías. Las pipas llegan a estas localidades quizás una vez al mes o un poco más", apuntó Turró.
Según datos oficiales más del 10% de la población cubana no recibe un servicio de agua, más vital aún hoy en medio del complejo panorama higiénico sanitario que enfrenta la isla.
El pasado 25 de septiembre, la viceministra de Salud Pública en Cuba, Carilda Peña García, reconoció en la televisión oficialista un alza de varias enfermedades como el dengue, el chikungunya, diarrea, hepatitis e infecciones respiratorias ante lo que calificó de "situación higiénica complicada" en el país, marcada por los problemas en el suministro y tratamiento del agua y las montañas de basura sin recoger en las calles, entre otros factores.
"En mi zona, el agua llega cada cuatro o cinco días. Y si no tienes donde almacenarla, te quedas sin ella hasta que la vuelvan a poner", dijo.
Turró denunció en marzo pasado que fue víctima de la agresión de una funcionaria de Aguas de La Habana. "Me identifiqué como periodista, le empecé a hacer varias preguntas... Ella se sintió acorralada, me fue encima, me arrebató el teléfono y lo tiró contra el piso", relató.
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