El papel del Vaticano como posible mediador entre Cuba y Estados Unidos vuelve a escena en medio de una nueva ronda de contactos diplomáticos que busca aliviar la tensión política y la crisis humanitaria que atraviesa la isla.
Durante las últimas semanas, representantes de ambos países se han reunido con autoridades del Vaticano para explorar el rol que podría desempeñar la Iglesia Católica en la promoción del diálogo y la reconciliación y esta misma semana fuentes diplomáticas del Vaticano confirmaron encuentros con representantes de ambos países.
El secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin señaló que recientemente se han sostenido contactos tanto con autoridades cubanas como estadounidenses.
Este miércoles, consultado por Martí Noticias sobre las gestiones del Vaticano, monseñor Arturo González, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, aseguró no tener información adicional, más allá de las declaraciones del cardenal Parolin.
“No es extraño que la Iglesia ofrezca sus oficios de reconciliadora, de constructora de puentes de comunicación, buscando siempre el bienestar de los pueblos”, expresó en entrevista con el periodista José Luis Ramos para el programa Las Noticias Como Son.
El prelado recordó que la mediación del Vaticano entre Cuba y Estados Unidos no es nueva, y que la Iglesia actúa movida por su vocación de misericordia y compromiso con la paz.
“El trabajo de la Iglesia no puede demorarse —dijo—. Es un trabajo urgente, porque se trata de humanidad. No buscamos aplausos ni reconocimiento, sino que un pueblo que lo está pasando muy mal pueda encontrar alivio y renovación”, afirmó el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
Al enviar un mensaje al pueblo cubano, monseñor Arturo González llamó a la unidad y a la oración: “En medio de las dificultades debemos crecer como un solo pueblo unido en el amor. Y ese amor lo vamos a encontrar siempre en Dios. Recemos unos por otros.”
Acciones diplomáticas por parte de EEUU
El jefe de la misión estadounidense en La Habana, Mike Hammer, se reunió el pasado 19 de febrero en Roma con el secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, monseñor Paul Richard Gallagher. El encuentro abordó la situación cubana y el papel de la Iglesia en la defensa de los derechos humanos y la libertad política.
Hammer también sostuvo conversaciones con el embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch, y con representantes diplomáticos de México, Guatemala, Argentina, Chile, Ecuador y Costa Rica. El objetivo, según informaron fuentes diplomáticas, fue “coordinar esfuerzos con la Iglesia para apoyar el deseo del pueblo cubano de tener oportunidades económicas y libertad”.
En ese mismo contexto, los representantes estadounidenses se entrevistaron con Cáritas Internacional para coordinar el envío de ayuda humanitaria canalizada a través de la Iglesia Católica.
Según Hammer, la administración del presidente Donald Trump está “apoyando directamente al pueblo cubano” mediante esas acciones de asistencia.
Gestiones de Cuba
El 28 de febrero, el ministro cubano de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, fue recibido por el papa León XIV como enviado especial del gobernante Miguel Díaz‑Canel.
El canciller cubano publicó fotos del encuentro y agradeció "el honor" de haber sido recibido en "Audiencia como Enviado Especial del Presidente de la República de Cuba".
Días después, el 9 de marzo, el cardenal Pietro Parolin declaró que la Santa Sede “ya ha dado los pasos necesarios para promover una solución dialogada a la situación en Cuba”.
Parolin destacó que se han mantenido “contactos diplomáticos” para buscar una salida basada en el entendimiento y aclaró que la Santa Sede “ha actuado como debía”, sin entrar en los detalles de las conversaciones.
El mensaje fue pronunciado durante un encuentro interreligioso, celebrado en Roma.
Aunque el Vaticano insiste en su papel de facilitador del diálogo, no se han anunciado resultados concretos. Sin embargo, fuentes diplomáticas subrayan que los esfuerzos se mantienen intensos, tanto con Washington como con La Habana.
La mediación de la Santa Sede en la política cubana tiene precedentes importantes como la gestión en 2010 del cardenal Jaime Ortega con el régimen cubano y el gobierno español, para lograr la liberación de los presos políticos del grupo de los 75, condenados en la llamada Primavera Negra de Cuba en 2003.
En 2014 la Iglesia Católica volvió a jugar un papel clave al facilitar el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, entonces gobernados por Raúl Castro y Barack Obama.
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