El Observatorio de Libertad Académica denunció el uso político de la educación especial en Cuba y alertó sobre las múltiples deficiencias estructurales que afectan a estos centros destinados a estudiantes con necesidades educativas específicas.
El investigador Leonardo Fernández Otaño dijo a Martí Noticias que “se utilizan estas escuelas para proyectar una imagen de éxito del sistema, mientras se ocultan carencias reales” .
Según el experto, el modelo de educación especial en la isla responde a esquemas centralizados heredados de sistemas socialistas, donde predomina la segregación por encima de la inclusión. “Son formas de segregación, con criterios educativos desactualizados”, afirmó.
El informe señala que, aunque el gobierno cubano presenta el crecimiento de estas escuelas como evidencia de su compromiso social, en la práctica persisten problemas graves como el deterioro de la infraestructura, la falta de tecnologías adaptadas, la escasez de materiales didácticos y la limitada preparación del personal docente.
A esto se suma la falta de recursos básicos y el impacto de la crisis económica, que ha afectado incluso el transporte escolar. En algunos casos, la falta de combustible ha impedido que estudiantes puedan asistir regularmente a clases, profundizando las desigualdades dentro del sistema educativo.
Fernández Otaño también cuestionó la narrativa oficial que atribuye estas deficiencias a factores externos. “Lo que hay es un proceso de abandono y una desactualización pedagógica en la formación de los estudiantes”, subrayó .
El Observatorio advierte que el gobierno utiliza estas instituciones como herramienta de propaganda, especialmente durante visitas de delegaciones extranjeras, organismos internacionales o grupos de solidaridad. Estas visitas, señala el informe, muestran una versión controlada de la realidad, que no refleja las dificultades cotidianas que enfrentan estudiantes, familias y docentes.
El informe también advierte que la educación especial en Cuba no escapa al proceso de politización del sistema educativo en general, donde contenidos ideológicos forman parte del currículo, incluso en centros destinados a niños con necesidades especiales.
“Los niños con necesidades especiales no deben ser utilizados como instrumentos de propaganda”, advierte el documento, que reclama una reforma profunda del sistema educativo, con mayor inversión, actualización pedagógica y un enfoque centrado en los derechos y la dignidad de los estudiantes .
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