Cuba concluyó el año 2025 en un estado de agitación social sin precedentes. Según el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), la isla registró un total de 11.268 protestas, denuncias y declaraciones críticas, lo que representa un incremento superior al 25% en comparación con las 8.443 contabilizadas en 2024.
Rolando Cartaya, especialista del OCC, explicó a Martí Noticias que el año estuvo marcado por una tendencia ascendente que culminó en un cierre histórico. “Este diciembre, el observatorio registró dos récords: uno en el total de protestas en el año y las protestas y denuncias en diciembre, que fue de 1.333”, detalló el analista y recordó que venían rompiéndose récords desde agosto.
La categoría de "desafíos al estado policial" encabezó las estadísticas de diciembre, con 342 incidentes. Cartaya destacó la intensidad de las manifestaciones físicas: “Esto incluyó 13 protestas presenciales con cacerolazos, cierre de calles, barricadas incendiadas, gritos de libertad y lanzamiento de botellas a la policía, principalmente en la capital del país y motivada por los apagones y la falta de agua”.
El informe subraya que los cortes eléctricos, que en algunas provincias superaron las 30 horas consecutivas, y el desabastecimiento de agua fueron los principales detonantes de la indignación en las calles.
La inflación y la escasez de alimentos generaron 199 reportes en el último mes del año. La brecha entre los ingresos y el costo de la vida se hizo más evidente durante las festividades. “Sabemos que diciembre es un mes en el que los cubanos procuran una cena de Navidad y de fin de año, aunque hubo personas que no tuvieron nada de eso”, señaló Cartaya.
El especialista enfatizó la precariedad económica actual: “Los precios de los alimentos limitaron mucho estas fiestas. La canasta básica que necesita un cubano está entre 22.000 y 35.000 pesos, aproximadamente... El salario medio es de 6.649 y el mínimo de 2.100”.
La inseguridad ciudadana escaló al tercer lugar de las preocupaciones con 194 incidentes, casi duplicando las cifras de noviembre. “Las protestas y denuncias relacionadas con la inseguridad saltaron de 104 a 194. Este es un mes en el que mucha gente trata de hacer dinero fácil robando... y también hubo que lamentar 17 muertes por violencia de género, social o criminal”, explicó Cartaya.
En el ámbito de la salud, el OCC documentó 184 quejas, denunciando una "catástrofe sanitaria" caracterizada por la falta de reactivos, sueros y fármacos esenciales.
Cartaya cuestionó además las cifras oficiales sobre las epidemias de dengue y chikungunya: “El Ministerio de Salud Pública ha reconocido apenas 55 decesos por estas arbovirosis, mientras que una simple búsqueda de nuestro observatorio ha documentado 95 con nombres, apellidos, lugares y edades”.
El informe cierra alertando sobre el deterioro de la vivienda, agravado por la falta de apoyo estatal tras el paso del huracán Melissa, y el incremento de la represión contra activistas y emprendedores. Esta combinación de factores, junto a problemas sociales como el aumento de la indigencia infantil y el déficit de maestros, ha generado, según el OCC, una "bola de nieve" de descontento que proyecta un inicio de 2026 bajo una profunda tensión social.
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