La activista de derechos humanos Rosa María Payá Acevedo y el empresario Jorge Plasencia compartieron este miércoles la perspectiva de la comunidad cubanoamericana de Miami sobre una eventual transición política en Cuba y aseguraron que hay consenso entre los exiliados.
Bajo el título “La transición en Cuba: la perspectiva de Miami”, el evento celebrado en la sede de la Florida International University (FIU) en Washington D.C. ofreció una mirada a lo que serían las prioridades de un eventual cambio de régimen en la isla.
Rosa María Payá, fundadora del movimiento Cuba Decide y Comisionada de Estados Unidos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, describió la situación actual en la isla como “una catástrofe humanitaria nunca antes vista”, incluso peor que la que ella misma vivió cuando residía en Cuba.
Según Payá, el plan de transición ha sido elaborado teniendo en cuenta a todos los sectores: los cubanos exiliados, los que permanecen en la isla y el propio gobierno estadounidense.
“Se necesita una transformación muy profunda para llegar a unas elecciones”, afirmó, y señaló que el primer paso debe ser la liberación: reconocer los abusos a los derechos humanos, la existencia de presos políticos y el carácter totalitario del régimen.
“Hay más de 1000 prisioneros políticos cubanos hoy en la isla”, denunció Payá, citando el caso del líder opositor Félix Navarro, preso político de la Primavera Negra de 2003 y de las protestas masivas del 11 de julio de 2021.
Añadió que el Observatorio Cubano de Derechos Humanos revela que el régimen cuenta con apenas el 3 por ciento de aprobación entre la población.
A pesar de las extremas dificultades —familias que no saben si podrán comer, congelar alimentos por falta de electricidad o conseguir antibióticos—, Payá destacó que “el movimiento en Cuba está creciendo” y que “las protestas se han multiplicado en el último año”, a pesar del hambre y la represión.
La comisionada de la CIDH insistió en que Cuba debe avanzar hacia “elecciones libres, justas y multipartidistas” y celebró la unidad del exilio: “Tenemos unidad detrás del plan de regreso a la democracia”.
Sobre la política de la administración Trump hacia la isla, fue enfática: “Damos la bienvenida a la presión, porque la presión es vital”.
Por su parte, Jorge Plasencia, Director Global de Clientes de Havas Creative Network y Presidente y CEO de República Havas, expresó en nombre de sus padres un optimismo firme: “Creo que vamos a ver a una Cuba libre. He hablado con todo tipo de personas en la comunidad cubana en el exilio y hay mucha esperanza. Si va a pasar, este es el momento”.
Sin embargo, fue claro respecto a la inversión: no habrá inyección económica ni compromiso de capital hasta que existan elecciones libres en Cuba.
Plasencia destacó que “es muy impresionante leer que el 80 por ciento de los cubanoamericanos quieren un cambio” y reveló que ha conversado con millonarios cubanos que mantienen “un compromiso de inversión, una vez Cuba esté libre”.
El diálogo fue moderado por Sebastian Arcos, director interino del Institute for Cuban Studies de FIU, y contó con palabras de apertura del Dr. Eric Patterson, presidente y CEO de la Victims of Communism Memorial Foundation.
Durante la conversación se abordaron temas como la importancia de garantizar elecciones libres y transparentes, la necesidad de justicia transicional, la protección de los derechos humanos y el papel de la comunidad internacional.
El evento, organizado por el Instituto de Estudios Cubanos de FIU en colaboración con CasaCuba, el programa Václav Havel para los Derechos Humanos y la Democracia y la Fundación Conmemorativa de las Víctimas del Comunismo, atrajo a analistas, diplomáticos, miembros del Congreso y representantes de la comunidad cubanoamericana.
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