A continuación, un editorial que refleja la opinión del Gobierno de Estados Unidos:
En enero, las fuerzas armadas de Estados Unidos pusieron fin al reinado de uno de los mayores capos de los cárteles mediante la Operación Resolución Absoluta, la cual llevó ante la justicia al dictador venezolano Nicolás Maduro.
"Desde esa operación", dijo el presidente Donald Trump en la reciente Cumbre del Escudo de las Américas, "hemos estado trabajando estrechamente con la nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien está realizando una gran labor colaborando con nosotros".
Venezuela está produciendo nuevamente cantidades significativas de petróleo, afirmó el presidente Trump. "Están generando más ingresos ahora de los que jamás hayan obtenido en la historia de su país... Y esos fondos se están invirtiendo adecuadamente", destinándose los beneficios al pueblo venezolano. Como resultado, Estados Unidos ha reconocido formalmente al gobierno venezolano.
"También acabamos de alcanzar un acuerdo histórico sobre el oro" con Venezuela, anunció el presidente Trump. "Este permite que Estados Unidos y Venezuela trabajen conjuntamente para facilitar la venta de oro venezolano y otros minerales".
"A medida que logramos una transformación histórica en Venezuela, también aguardamos con expectativa el gran cambio que pronto llegará a Cuba", declaró el presidente Trump.
"Cuba está al final del camino. No tienen dinero, no tienen petróleo, poseen una filosofía nefasta y cuentan con un régimen perverso que ha sido nocivo durante mucho tiempo", comentó el mandatario.
El régimen cubano se encuentra en "sus últimos momentos de vida", aseveró el presidente Trump. Y predijo que los cubanos pronto "disfrutarán de una nueva y magnífica vida".
"Por lo tanto —tal como estas situaciones en Venezuela y Cuba deberían dejar claro bajo nuestra nueva doctrina— no permitiremos que ninguna influencia extranjera hostil eche raíces en este hemisferio.
"Eso incluye el Canal de Panamá", donde China ha hecho valer sus intereses.
Esta doctrina Trump para el Hemisferio Occidental —tal como se expone en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025— tiene por objeto reafirmar y hacer cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental, así como proteger la patria y el acceso de Estados Unidos a zonas geográficas clave en toda la región.
Además, Estados Unidos busca impedir que competidores ajenos al hemisferio tengan la capacidad de desplegar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, dentro del Hemisferio Occidental.
El presidente Trump aseguró a los países reunidos en la Cumbre Escudo de las Américas que juntos protegeremos nuestra soberanía, nuestra seguridad y nuestra preciada libertad e independencia.
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