Enlaces de accesibilidad

Investigación revela impacto devastador del chikungunya y el colapso del sistema de salud cubano


La basura en las afueras del Conservatorio Amadeo Roldán
La basura en las afueras del Conservatorio Amadeo Roldán

Sumario

  • En entrevista con Martí Noticias, González Rubines explicó que el estudio “ha intentado acercarse a la crisis sanitaria actual que atraviesa Cuba desde una perspectiva lo más integradora posible”, al considerar que “los fenómenos sociales son resultado de unir muchas piezas, como si fuera un puzzle”.
Getting your Trinity Audio player ready...

La actual crisis sanitaria que atraviesa Cuba no puede explicarse es el resultado de un conjunto de fallas estructurales acumuladas durante años, afirmó el investigador José Manuel González Rubines, coordinador de una investigación del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC).

En entrevista con Martí Noticias, González Rubines explicó que el estudio “ha intentado acercarse a la crisis sanitaria actual que atraviesa Cuba desde una perspectiva lo más integradora posible”, al considerar que “los fenómenos sociales son resultado de unir muchas piezas, como si fuera un puzzle”.

Según explicó, la situación epidemiológica que vive el país “no es simplemente el resultado de su ubicación geográfica o de las condiciones climáticas”, pese a que esas variables existen. “Ciertamente hay condiciones climáticas, ciertamente hay condiciones geográficas y ciertamente alguien llevó el virus al país”, señaló.

González Rubines indicó que la investigación logró identificar un posible “lugar cero” del brote: “Logramos dar con personas del lugar cero, que presuntamente es el central España Republicana, en Matanzas”.

Los testimonios recogidos apuntan a diferencias significativas en la enfermedad: “El virus que padecieron los pobladores de España Republicana en Matanzas difiere considerablemente del virus que han padecido los pobladores del resto del país, lo cual evidencia que el virus evolucionó, mutó hacia formas más graves”.

El investigador subrayó que uno de los epidemiólogos consultados calificó el brote como excepcional: “Posiblemente esta sea la epidemia causada por chikungunya más grande que ha vivido el planeta”.

Aunque el estudio se apoya en estadísticas oficiales, González Rubines advirtió sobre su fiabilidad. “Estamos trabajando con estadísticas oficiales en muchos casos, lo cual inserta siempre una cuota grande de duda porque sabemos que el régimen cubano tiene una larga tradición de manipulación de estadísticas”.

Sin embargo, agregó que “aún con estas estadísticas presumiblemente manipuladas, nosotros hemos podido descubrir ciertas cosas”.

A la falta de medicamentos que el propio oficialismo reconoce se suma la reducción del personal médico: “Las estadísticas oficiales nos están diciendo que la cantidad de médicos se redujo en 2024 respecto a 2023 en 5.399 médicos”, mientras que “si nos vamos hasta 2021, la reducción ha sido de 30.767 médicos”.

También mencionó la pérdida de infraestructura hospitalaria: “Comparando 2019 con 2024, el sistema médico cubano perdió 7.144 camas”. Para González Rubines, estos datos se explican por el patrón de inversión estatal: “Durante la última década, salud pública y asistencia social apenas ha recibido el 2% del total de las inversiones nacionales, mientras el sector turístico bajo control del conglomerado GAESA ha absorbido un promedio del 31,36%”.

El investigador añadió factores ambientales y sociales que agravan la crisis y citó un informe previo del OCAC según el cual “el 68% de la basura de la capital quedaba en las calles”, una cifra que “presumiblemente debe ser mayor” hoy.

En el plano nutricional, recordó que otra investigación del Observatorio reveló que en 2024 “las familias cubanas necesitaban alrededor de 24.000 pesos para garantizar tres comidas al día”, lo que implicaba que “solo el 15% de las familias podía acceder a una alimentación medianamente buena”.

“Tienes un sistema de salud colapsado, sin medicamentos, sin médicos, sin camas; una población en una situación nutricional muy comprometida; ciudades y pueblos llenos de basura”, resumió. A esto se suman, dijo, “altísimos niveles de estrés por la crisis energética, la inseguridad ciudadana y una situación de permanente violencia”.

Sobre el impacto humano de la epidemia, González Rubines explicó que el OCAC realizó una estimación de muertes a partir de datos oficiales. “Las autoridades cubanas han señalado que alrededor del 30% de la población se ha enfermado de chikungunya”, afirmó. Con una población estimada de 9,7 millones de personas, eso equivale a “2,9 millones de contagiados”.

El estudio planteó varios escenarios de letalidad. “Nosotros nos quedamos con una letalidad moderada, de un 0,3 a un 0,5%”, explicó. Bajo ese supuesto, “estaríamos hablando de un mínimo de 8.700 muertos en Cuba a causa de esta situación epidémica actual”.

El investigador atribuyó el agravamiento de la crisis a la gestión estatal. “Se ha creado y se ha agudizado por una gestión gubernamental absolutamente deficiente, absolutamente corrupta y tendente a favorecer el conglomerado GAESA”, afirmó, insistiendo en que las conclusiones se basan en cifras oficiales.

“Si tuviéramos acceso a los datos reales, seguramente veríamos que la situación es mucho peor”, concluyó. “Pero es que aún con los datos oficiales presumiblemente manipulados, es gravísima la situación que atraviesa el pueblo de Cuba hoy”.

El más reciente informe del OCAC, publicado por el laboratorio de ideas Cuba Siglo 21, sostiene que la crisis de salud pública en la isla es más severa de lo que reconocen las autoridades. El estudio estima que las muertes asociadas al chikungunya y otros virus podrían ascender al menos a 8.700.

Las autoridades han reconocido que más del 30% de la población se habría enfermado durante la actual epidemia. Esa cifra fue mencionada públicamente por Francisco Durán, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, quien afirmó en un panel televisivo el 12 de noviembre que “en las evaluaciones realizadas se han encontrado porcentajes de alrededor de un 30%” de contagios.

A partir de ese dato oficial y de parámetros epidemiológicos internacionales, el OCAC advierte que incluso con escenarios de letalidad baja, las muertes superarían ampliamente las cifras oficiales reconocidas hasta mediados de diciembre, y alerta sobre un subregistro sistemático similar al observado durante la pandemia de COVID-19.

El informe concluye que la crisis sanitaria forma parte de un colapso más amplio del modelo político y económico del país, marcado por la escasez de alimentos, energía y servicios básicos, y por la falta de mecanismos independientes de evaluación y cooperación internacional.

Foro

XS
SM
MD
LG