Las protestas en Irán se extendieron el domingo a múltiples ciudades del país, con manifestaciones y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, en lo que activistas describen como el octavo día de un levantamiento nacional.
De acuerdo con reportes de prensa, las movilizaciones contra la República Islámica de Irán se registraron en Teherán, Mashhad, Foladshahr, Isfahán, Hamedán, Zabol, Kermanshah, Malekshahi y Birjand, entre otras ciudades.
Testigos señalaron un despliegue reforzado de fuerzas de seguridad en zonas clave del bazar capitalino, como el Pasaje Alaeddin y el Bazar Charsou, donde agentes lanzaron gases lacrimógenos y se produjeron enfrentamientos con comerciantes y manifestantes. Según los informes, algunos empresarios fueron obligados por las autoridades a reabrir sus tiendas.
Las protestas también se trasladaron a calles y espacios públicos de la capital, donde los participantes corearon consignas contra el gobierno, bloquearon vías y provocaron incendios en algunos puntos. En el jardín Sepahsalar se celebró otra manifestación con consignas políticas.
La Universidad de Teherán anunció que las clases se impartirán de forma virtual hasta el final de la semana. Estudiantes de la Universidad Tarbiat Modares realizaron también una protesta. Videos difundidos en redes sociales mostraron manifestaciones estudiantiles en universidades como Allameh, Ciencia y Tecnología, Khajeh Nasir y Birjand.
Fuera de la capital, se reportaron huelgas generalizadas de comerciantes en ciudades como Kazerun y Marvdasht, mientras que en otras zonas las fuerzas de seguridad patrullaron las calles bajo estrictas medidas de control.
Los funerales de personas fallecidas durante las protestas se convirtieron también en focos de movilización. En Malekshahi, el sepelio de tres manifestantes muertos reunió a una multitud que coreó consignas antigubernamentales.
Entrevistas con manifestantes publicadas por el Jerusalem Post reflejan un malestar que va más allá de las dificultades económicas. “Los refrigeradores están vacíos. Los bolsillos están vacíos. Todos los días, la gente ve cómo se empobrece”, dijo uno de ellos. Otro describió la economía iraní como “rentista y monopolística”, dominada por una élite alineada con el régimen y con fuerte influencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Según los testimonios, la inflación, el desempleo y la caída del nivel de vida han llevado a muchos a rechazar por completo la autoridad del sistema político. “Esto ya no se trata de problemas específicos”, afirmó un manifestante. “Es en contra del principio del régimen”.
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