Tras los recientes acontecimientos políticos en Venezuela, opositores y comunicadores independientes en la isla reportan un aumento en la vigilancia y el hostigamiento por parte de las autoridades. Las denuncias incluyen la interrupción de servicios de comunicación, hackeos de servicios de mensajería y un despliegue policial más riguroso en diversas provincias.
En la ciudad de Holguín, el comunicador Julio César Álvarez Marrero informó sobre el hackeo de su cuenta de WhatsApp tras una detención reciente. Según su testimonio, desde su perfil se han enviado mensajes de contenido inapropiado a sus contactos con el fin de afectar su reputación.
Álvarez Marrero también señaló que la vigilancia de las autoridades policiales en la vía pública es más intensa: "Usted ve donde quiera un patrullero que no se veía mucho", afirmó, describiendo registros frecuentes a transeúntes y revisiones de pertenencias personales por parte de agentes uniformados y de civil.
En la zona central del país, el pastor Yaser Caraballo García comunicó desde Sancti Spíritus que recibió una citación oficial para presentarse este miércoles en la unidad policial conocida como "El Vivac", sin que se le notificaran los motivos específicos del requerimiento.
Por su parte, en La Habana, la activista Yamilka Lafita denunció la recepción de mensajes de texto con amenazas contra su integridad física. Lafita responsabilizó directamente a los cuerpos de seguridad del Estado ante cualquier incidente que pudiera sufrir ella o su familia durante sus traslados.
Desde Ciego de Ávila, el opositor Óscar Cervantes González expuso a través de redes sociales un incremento en el seguimiento hacia él y su hijo. Cervantes sostuvo que personal vinculado a la seguridad del Estado ha contactado a colaboradores para organizar un sistema de monitoreo sobre sus actividades cotidianas.
Finalmente, el exprisionero político Ángel Moya Acosta reportó que tanto él como su esposa, Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, enfrentan una interrupción persistente en el servicio de datos móviles en sus teléfonos celulares. Moya vinculó estas restricciones y el seguimiento físico de vehículos con la actual coyuntura en la región:
"Nos tumbaron la internet... Iban atrás del vehículo donde íbamos nosotros, un taxi pegado al vehículo, o sea una vigilancia pegada con el tema este de Venezuela".
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