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"Cuba y la noche": un filme que desmantela el relato oficial de la dictadura

Los jóvenes del Movimiento San Isidro acuartelados en la sede de la organización, en la calle Damas de La Habana Vieja, en noviembre de 2020.
Los jóvenes del Movimiento San Isidro acuartelados en la sede de la organización, en la calle Damas de La Habana Vieja, en noviembre de 2020.

Sumario

  • El documental Cuba y la noche es un ejercicio de memoria que trasciende las fronteras de la isla para interpelar a cualquier sociedad enfrentada al abuso de poder.
  • La película crea una experiencia inmersiva, logrando que el espectador "lo viva casi físicamente", y le resulte imposible mantenerse a distancia.
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El largometraje "Cuba y la noche", de Sergio Fernández Borrás, tuvo su estreno mundial este sábado durante el 43 Festival Internacional de Cine de Miami.

El documental, que centra su mirada en la huelga de hambre y plantón de noviembre de 2020 en la sede del Movimiento San Isidro (MSI), en La Habana, se consagra como un testimonio directo de la resistencia civil de los cubanos.

“Lo que me movió a tomar estos hechos para realizar el documental fue, primero, una conmoción muy profunda como cubano. Sentí que allí estaba ocurriendo algo decisivo: no solo un episodio de abuso y represión, sino también la aparición de una dignidad colectiva que estaba marcando un antes y un después”, dijo a Martí Noticias el realizador.

“La película nace para mí desde la rabia, la impotencia, el dolor, pero también desde una sensación de deuda con quienes sí pusieron el cuerpo dentro de Cuba, mientras yo vivía la distancia de la emigración”, confesó.

La obra se sumerge en la casa del artista Luis Manuel Otero Alcántara, convertida entonces en epicentro de la disidencia contra la detención arbitraria del rapero Denis Solís.

Mediante grabaciones telefónicas y transmisiones directas en Facebook, el filme reconstruye cómo unos 15 activistas enfrentaron el aparato represivo que intentó confinar y sofocar sus reclamos.

“Entendí muy pronto que todo ese material disperso en redes sociales tenía un enorme valor histórico, y que, si no se trabajaba cinematográficamente, corría el riesgo de perderse en el ruido, la fragmentación y el olvido”, señaló Fernández Borrás.

La curadora de arte Anamely Ramos estuvo presente en la premier, junto a otros de los participantes en la acción cívica en el barrio San Isidro.

“De las cosas más importantes y más hermosas que pasaron es que había ahí personas de varias generaciones, estaba Ángel de Fana, este preso plantado, que son héroes de nuestra historia, pero estaba Raudel Escuadrón Patriota, un artista perseguido, obligado a salir de Cuba por la criminalización de su arte”, dijo.

Artistas y activistas de San Isidro se manifiestan pacíficamente tras el encarcelamiento de Denis Solís. (Facebook)
Artistas y activistas de San Isidro se manifiestan pacíficamente tras el encarcelamiento de Denis Solís. (Facebook)

Ramos manifestó con emoción que, gracias a la tecnología, se pudo plasmar materialmente lo que sucedió: “la persecución, el maltrato, el abuso, y eso no había ocurrido en otra generación. Se filmó en este caso, y es nuestra historia, pero es también la historia de ellos, y es la historia de todos. Eso ya ha pasado durante más de 60 años”, puntualizó.

"Cuba y la noche" funciona, fundamentalmente, como un ejercicio de memoria contrahegemónica, al hilar los acontecimientos desde la perspectiva de quienes los vivieron.

Aunque Fernández Borras evidencia la brutalidad y el control del castrismo, desnudando su estructura de dominación, también develó la clave de su enfoque documental: universalizar la realidad cubana no a través de la simplificación, sino mediante una forma cinematográfica contundente que trasciende las fronteras locales.

Lejos de caer en la sobreexplicación didáctica, el director ha apostado por la fuerza expresiva de los cuerpos, las voces y la resistencia para narrar el miedo y la dignidad en un contexto de encierro.

"Busqué que cualquier espectador, incluso alguien ajeno a Cuba, pudiera sentir con claridad lo que estaba en juego", afirmó Fernández Borras.

A juicio del realizador, la obra logra un equilibrio donde lo específico de la isla se convierte en un espejo universal. Las imágenes, más allá del contexto cubano, interpelan a cualquier sociedad enfrentada al abuso de poder, la manipulación y la urgente necesidad de verdad y libertad.

Finalmente, el objetivo de la pieza trasciende el mero acto informativo. El autor busca una experiencia inmersiva, logrando que el espectador "lo viva casi físicamente" y le resulte imposible mantenerse a salvo, en una distancia cómoda.

La narrativa de la película no solo organiza la trama de los eventos, sino que rescata un relato paralelo a la versión oficial de la revuelta cubana de los últimos años, documentando la génesis de la desobediencia civil que precedió a las protestas masivas del 11 de julio de 2021.

El estreno mundial en Miami de esta producción del cineasta no es una mera coincidencia geográfica, sino un acto de profunda carga simbólica y política.

En este sentido, el realizador destacó la relevancia de presentar su obra en una ciudad "atravesada por la historia del exilio cubano", conectando así distintas temporalidades del dolor y la resistencia cubana.

“Siento que la película llega a un territorio donde la memoria cubana ha seguido viva durante décadas. Me interesa mucho que el filme pueda dialogar con ese espacio porque no viene a confirmar una consigna, sino a devolver unas imágenes concretas, unos cuerpos concretos, una experiencia concreta de represión y de pérdida del miedo”, enfatizó.

"Que ese primer encuentro con el público ocurra en Miami me parece potente, porque conecta temporalidades distintas del dolor cubano: el exilio histórico y las nuevas fracturas, las nuevas resistencias y las nuevas generaciones que también han tenido que enfrentarse al autoritarismo", concluyó.

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    Yolanda Huerga

    Yolanda Huerga nació en Bayamo, Granma, Cuba. Se graduó en Filología y Lingüística en la Universidad de Oriente en 1989. Durante casi 20 años trabajó en el sistema de bibliotecas públicas de la isla. En 2003, fundó junto a otras mujeres el movimiento Damas de Blanco, organización que recibió en 2005 el Premio a la Libertad de Conciencia Andrei Sakharov del Parlamento Europeo. En 2005 viajó a Estados Unidos junto su hijo y su esposo, el poeta y periodista Manuel Vázquez Portal, condenado a 18 años durante la Primavera Negra de Cuba. Desde 2008 trabaja en Miami, en la Oficina de Transmisiones a Cuba, como periodista de Radio Martí. Recibió en 2021 el Premio Burke a la Excelencia Periodística que otorga la Agencia de Estados Unidos para Medios Globales.

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