Los registros de inseguridad ciudadana aumentaron en septiembre en Cuba, mientras las protestas presenciales disminuyeron pese al deterioro de las condiciones de vida, según el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC).
El investigador Oscar Casanella, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, identifica entre las posibles explicaciones el agotamiento de una población que dedica cada vez más tiempo a conseguir alimentos, agua y otros recursos básicos.
En declaraciones a Martí Noticias, Casanella describió un mes marcado por dificultades simultáneas en el suministro eléctrico, el abastecimiento de agua, la alimentación, la salud y la seguridad.
“Estas disminuciones de las protestas ocurren paradójicamente mientras las condiciones de vida continúan deteriorándose”, señaló.
El OCC documentó 663 protestas, denuncias y expresiones críticas en su registro detallado de septiembre. El informe presenta también un conteo histórico, usado para comparar los resultados con meses anteriores, que contabilizó 1.147 registros, frente a los 1.185 de agosto. Las dos mediciones aparecen diferenciadas en el documento.
En esa serie histórica comparable, los registros de inseguridad ciudadana pasaron de 177 en agosto a 210 en septiembre, un incremento del 18,64 %. En el registro detallado del mes, esta categoría sumó 157 eventos y ocupó el primer lugar entre las ocho evaluadas por la organización.
“Uno de los principales hallazgos fue precisamente ese comportamiento, ese incremento de la inseguridad y de la criminalidad”, explicó Casanella.
El investigador llamó la atención sobre Matanzas que, pese a tener una población menor que La Habana, acumuló más eventos de inseguridad documentados por el OCC: 27 frente a 24 en la capital.
“La provincia más afectada es Matanzas”, afirmó Casanella, al destacar el peso de los hechos delictivos registrados en ese territorio.
El informe recoge once muertes en hechos violentos durante septiembre. Entre los casos figuran los asesinatos de Yusinay Capetillo Martínez, de 41 años, en Santos Suárez, La Habana, y de Didianny Barreto Palmero, de 34 años, en Ceballos, Ciego de Ávila.
La inseguridad también agravó las deficiencias de los servicios públicos. El documento describe robos de aceite dieléctrico de los transformadores, que inutilizan los equipos y prolongan los apagones. En Matanzas, según datos de la Empresa Eléctrica Provincial recogidos por el OCC, se acumulaban 91 transformadores dañados y más de 55.000 litros de ese aceite sustraídos.
Casanella explicó que algunas familias pasan días sin electricidad “no solamente por el colapso del sistema, sino por el robo de aceite dieléctrico”, necesario para el funcionamiento de los transformadores.
Las protestas presenciales disminuyeron de 34 en agosto a 26 en septiembre. La categoría más amplia de “Desafíos al Estado policial”, que incluye las protestas y otras expresiones de disenso, pasó de 291 a 155 registros en el conteo histórico comparable, una caída del 46,74 %.
El descenso coincidió con un aumento de los actos represivos en esa misma serie: de 100 en agosto a 136 en septiembre, un 36 % más.
El informe documenta que el descontento continuó manifestándose mediante cacerolazos y cierres de vías, principalmente por los apagones prolongados y la falta de agua.
El documento recoge también las dificultades de centros sanitarios para prestar servicios básicos. En el policlínico Julián Grimau, de Arroyo Naranjo, la falta de electricidad impedía esterilizar materiales y realizar electrocardiogramas.
A esas carencias se sumaron problemas de acceso a alimentos y medicamentos, así como la circulación de dengue, hepatitis A y otras enfermedades señaladas por el investigador.
Pese a ese panorama, el OCC documentó 26 acciones de ayuda humanitaria, solidaridad y altruismo, entre ellas campañas para asistir a una bebé hospitalizada por desnutrición y la movilización de vecinos para mejorar las condiciones de vivienda de un anciano ciego en Holguín.
Casanella identificó como una de las tendencias más relevantes de septiembre la combinación del deterioro de las condiciones de vida, el aumento de la inseguridad y la persistencia de la represión con una menor presencia de protestas.
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