La Empresa Estatal de Alimentos anunció por segundo día consecutivo que no hay harina para producir pan en Matanzas, exceptuando al municipio cabecera. Los cubanos han reaccionado a la noticia, asegurando que el problema se extiende a toda la isla.
“El pan nuestro ya no es de cada día, es cuando se pueda” comentó una cubana en una publicación sobre el anuncio en las redes sociales de Martí Noticias, que generó decenas de opiniones sobre el tema. "No hay harina para elaborar el pan de la canasta familiar, sin embargo se hace pan liberado, es decir, para la venta libre a altos precios. Hasta cuándo se permitirá esto contra la familia cubana”, escribió otro de los usuarios.
El gobierno cubano incumple frecuentemente con la producción de pan de la canasta familiar normada, y se ha recostado en el sector privado para producir el alimento y abastecer a la población, aunque no es posible que a través de esas "formas de gestión no estatales" se pueda abastecer la demanda del país, ni que todos los cubanos adquieran el pan a precios más elevados.
También ha recurrido a medidas como reducir el peso del producto que se distribuye por la libreta de abastecimiento para tratar de mantener la oferta, sin éxito.
“Lo que no hay es vergüenza y el particular detrás de todo esto”, respondió a la publicación una de las usuarias.
Para que el pan llegue a todos los cubanos el país necesita unas 700 toneladas (t) de harina diarias, de las que se producían solo 250 t en 2024, según funcionarios del Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal). El gobierno es incapaz de garantizar las cantidades de harina requeridas por factores como la baja disponibilidad de las materias primas, la falta de fondos que destinan a estos fines o la crisis de combustible que hay en el país.
El pan, un elemento esencial para las familias cubanas, es además una alternativa para la alimentación en medio de los cortes de electricidad constantes que impiden preservar muchos alimentos, el desabastecimiento de otros productos y la escasez de gas licuado para cocinar.
Esta crisis en la distribución y venta estatal de alimentos en Cuba no es nueva y es uno de los rostros más visibles de la crítica y generalizada situación que atraviesa el país.
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