En una crisis de maestros sin precedentes en Cuba, las autoridades judiciales y del Ministerio de Educación determinaron que el profesor Pedro Albert Sánchez, manifestante del 11 de julio de 2021, no podría reincorporarse a las aulas.
"A finales del pasado mes de julio me sensibilicé con la falta de maestros de Física y Matemáticas que había en el preuniversitario de Regla. Allí me enteré que hacían falta maestros, tanto de una asignatura como de la otra, y decidí hacer los trámites para reincorporarme a la docencia", explicó el ex profesor de ambas materias en conversación con Martí Noticias.
Al realizar las diligencias pertinentes, el Tribunal de Ejecución aceptó que el activista se reincorporara a dar clases, pero en la Dirección Municipal de Educación de Regla, funcionarios de la entidad estatal negaron la existencia de vacantes.
Dos días después, el manifestante fue nuevamente citado por el Tribunal de Ejecución para informarle que, debido al delito que cometió, no podría nunca más dar clases.
"Es decir, que las personas que tenemos criterios propios y que no aceptamos un socialismo, la fuerza de un socialismo irrevocable, no podemos trabajar en Educación", lamentó el profesor.
El curso escolar se inicia en la Isla con una carencia de maestros cercana al 15 %, unos 24.000 profesionales menos de los necesarios, dijo la ministra de Educación, Naima Trujillo, al periódico oficial Granma.
Aunque los maestros son parte del éxodo masivo que se observa en el país, la falta de profesionales de la Educación apunta a otras trabas de difícil solución, como condiciones laborales adversas, cargas de trabajo excesivas, bajos salarios y el estrés y la desmotivación debido a la falta de reconocimiento y apoyo.
“Se debe, fundamentalmente, a que los profesores se van de Educación. Si todos los profesores que tenemos en la calle volvieran a las aulas, se remediaba en gran medida el problema, pero se van por los bajos salarios; en cualquier cafetería, en cualquier entidad particular, ganan en un día lo que van a ganar en casi un mes dentro del aula pasando trabajo”, declaró Albert Sánchez.
“Lo otro es que la base material de estudio y la base material de vida están muy malas. Las condiciones son muy malas para trabajar en cualquier escuela. Hay escuelas donde hay un baño para 800 personas entre alumnos, dirigentes, profesores, trabajadores, etc”, apuntó.
Del mismo modo, la tensión emocional y el desaliento conducen al abandono profesional por las exigencias del trabajo unido a problemas organizacionales y falta de apoyo institucional.
“El clima docente se hace muy tenso por la falta de conocimientos que tienen los alumnos, por la falta de base, de grados anteriores, que hace extremadamente difícil dar buenas clases, es decir, que ni ese placer tenemos los profesores”, agregó Albert Sánchez.
El profesor se refirió, además, a las coacciones ejercidas contra los maestros acompañadas de represalias que responden a patrones contra la libertad académica: “Es en lo que han dado en llamar los maestros y los propios alumnos ‘supositorios de comunismo’, con turnos de análisis, reflexión y debate y una enorme cantidad de actividades que no son propiamente ni docentes ni prácticamente educativas”.
“Hay muchas actividades extradocentes que prácticamente lo que son es ‘antiproducentes’, porque en lugar de crear valores en los alumnos, amor a la revolución o al sistema, a lo que sea, lo que hacen es fomentar el rechazo”.
Las provincias más afectadas por la falta de profesores son La Habana, Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey, dijo la titular de Educación.
Las autoridades cubanas atribuyen las dificultades en el sector educativo al “recrudecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba” y a la situación internacional.
A pesar de la falta de docentes, el régimen continúa desplegando sus brigadas de profesores en misiones en el extranjero y si bien es difícil encontrar la cifra actualizada, debido a que los datos no son publicados con regularidad, frecuentemente salta a la palestra pública un nuevo equipo de maestros prestando servicios en algún país de Latinoamérica o África.
Aparentemente, los programas de exportación de mano de obra cubana no son obligatorios, no obstante, el historiador y periodista Dimas Castellanos dijo a nuestra redacción que si hay un apremio subyacente en los profesionales que aceptan su enrolamiento.
“Son y no son obligatorias. No lo son porque el maestro que no quiera ir, no lo van a expulsar del trabajo, pero ya queda marcado; y si son obligatorias porque las condiciones económicas del país, las condiciones políticas los obligan a ir y es por eso que se califica como esclavitud moderna”.
“Es lo que pasa con los médicos, con los constructores, con los marinos, con toda la fuerza de trabajo de Cuba que es explotada por el gobierno enviándola al exterior. El gobierno cobra una cantidad de la que solamente les entrega a ellos el 20, el 15, el 25% y el resto se lo queda”, recalcó Castellanos.
Las expulsiones injustificadas de profesores debido a motivaciones políticas e ideológicas contribuyen a la desarticulación y desangramiento del personal educativo.
Foro