A continuación, un editorial que refleja las opiniones del Gobierno de los Estados Unidos:
“Estados Unidos llevó a cabo con éxito una operación policial precisa, facilitada por las fuerzas armadas estadounidenses, contra dos fugitivos de la justicia estadounidense, el narcoterrorista Nicolás Maduro y Cilia Flores”, dijo el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz.
“Nicolás Maduro es responsable de los ataques contra el pueblo de Estados Unidos, de desestabilizar el hemisferio occidental y de reprimir ilegítimamente al pueblo de Venezuela”.
"No hay guerra contra Venezuela ni contra su pueblo", enfatizó el embajador Waltz.
“No estamos ocupando un país. Esta fue una operación policial en cumplimiento de acusaciones legales que existen desde hace décadas. Estados Unidos arrestó a un narcotraficante que ahora será juzgado en Estados Unidos de acuerdo con el estado de derecho por los crímenes que ha cometido contra nuestro pueblo durante 15 años”, agregó el representante estadounidense.
Una acción similar se llevó a cabo en 1989 contra el presidente panameño Manuel Noriega. Fue arrestado, acusado, condenado en un tribunal, cumplió condena en prisión en Estados Unidos y en Panamá. Y el pueblo panameño y el pueblo estadounidense están más seguros gracias a ello. E innegablemente, la región se volvió más estable.
Nicolás Maduro y su coacusada Cilia Flores han sido acusados por un gran jurado en el Distrito Sur de Nueva York y enfrentan cargos penales por su participación en una amplia conspiración para cometer narcoterrorismo, traficar cocaína y otras drogas, y traficar armas a nivel internacional.
“Maduro no es solo un narcotraficante acusado”, dijo el embajador Waltz. “Era un supuesto presidente ilegítimo”.
En 2024, un informe de un panel de expertos de la ONU concluyó que las elecciones de ese año fueron una farsa total. De hecho, más de 50 países rechazaron la legitimidad de la reelección de Maduro tras las controvertidas elecciones de 2024 y no lo reconocen como presidente legítimamente electo de Venezuela.
Maduro y sus allegados se han asociado con algunos de los narcotraficantes y narcoterroristas más violentos del mundo, facilitando el flujo de drogas ilegales hacia Estados Unidos. Ha brindado apoyo a organizaciones terroristas internacionales como Hezbolá, coordinando con funcionarios iraníes corruptos y otros actores malintencionados para influir no solo en la región, sino también en Estados Unidos.
“No vamos a permitir que el hemisferio occidental se utilice como base de operaciones para los adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”, declaró el embajador Waltz.
“No se puede permitir que Venezuela se convierta en el centro de operaciones de Irán, de Hezbolá, de pandillas, de agentes de inteligencia cubanos y de otros actores malintencionados que controlan ese país. No se puede seguir permitiendo que las mayores reservas de energía del mundo estén bajo el control de adversarios de Estados Unidos, bajo el control de líderes ilegítimos, sin beneficiar al pueblo venezolano y siendo robadas por un puñado de oligarcas dentro de Venezuela”.
Pero la situación no termina ahí. Numerosas organizaciones de derechos humanos de la ONU y otras organizaciones internacionales han publicado informes que documentan graves abusos contra los derechos humanos cometidos por el régimen de Maduro.
Estados Unidos cree que un futuro mejor para el pueblo de Venezuela estabilizará la región y convertirá al hemisferio occidental en un lugar mucho mejor y más seguro.
Estados Unidos no cejará en sus esfuerzos para proteger a los estadounidenses del flagelo del narcoterrorismo y busca la paz, la libertad y la justicia para el gran pueblo de Venezuela.
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