En un nuevo acto de hostigamiento, las autoridades del Ministerio del Interior (MININT) trasladaron repentinamente a los presos políticos Ariel Arzuaga Peña y Yoandri Gutiérrez Vargas desde la prisión de Las Mangas, en Bayamo, hacia el penal de máxima seguridad de Boniato, en Santiago de Cuba.
El traslado fue ordenado por Rogelio, jefe de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios de la provincia Granma.
Según denunció Annia Peralta Zapata, esposa de Gutiérrez Vargas, el movimiento se realizó sin previo aviso ni explicación legal alguna.
La distancia entre Bayamo y Santiago de Cuba es de aproximadamente 130 kilómetros, lo que supone una carga económica y física devastadora para los familiares que intentan mantener el contacto y llevar suministros básicos a los detenidos.
"En vez de darle algún beneficio legal, lo que hacen es trasladarlo lejos de donde vivimos", afirmó Peralta Zapata.
"Mi esposo ya debería estar en libertad condicional; su causa está pasada legalmente tras casi cinco años de los sucesos del 11J. Esto es solo una medida de represión que utilizan contra ellos y contra nosotros, sus familiares".
Mientras se producían estos traslados, en la prisión de Las Mangas permanece en huelga de hambre el preso político Arael Rodríguez Escalante. Su protesta surge como respuesta directa a las recientes declaraciones de Miguel Díaz-Canel a una periodista estadounidense, en las que negó la existencia de presos políticos en la isla.
Rodríguez Escalante exige que el régimen cubano cese la simulación y reconozca oficialmente que mantiene en sus cárceles a ciudadanos privados de libertad por motivos ideológicos y por ejercer su derecho a la libre opinión.
Tras superar los quince días de inanición voluntaria, el estado de salud del preso político mantiene en vilo a sus familiares, quienes reciben información fragmentada gracias a la intermediación de otros reclusos que logran conocer la situación del huelguista.
Ante la falta de reportes oficiales directos, la madre de Arael, Rosa Escalante, depende de este apoyo interno para monitorear a su hijo.
Sin embargo, no ha sido confirmado si los traslados de Gutiérrez y Arzuaga a cárceles lejanas a su domicilio obedecen a esa razón.
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