La detención de diez panameños en Cuba, acusados por el régimen de presunta propaganda contra el orden constitucional, ha generado preocupación tanto en Panamá como entre defensores de derechos humanos.
El traslado de Georkys Vargas Ramos, uno de los reclusos implicados en el motín de la cárcel de Canaleta en Ciego de Ávila, a una prisión de máxima seguridad en Camagüey ha reavivado las denuncias sobre la violencia ejercida durante el levantamiento del 19 de febrero.
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